
El cambio de paradigma en la ubicación de los nuevos centros de datos en Europa
El crecimiento de la capacidad de centros de datos en Europa se está desviando de los tradicionales puntos de concentración, según un informe de CBRE. El estudio, publicado el pasado martes, revela que el 63% de la nueva capacidad se está construyendo en ubicaciones alternativas, lo que marca un cambio significativo en la dinámica del sector.
El panorama actual de la capacidad de centros de datos en Europa
Según CBRE, la capacidad de centros de datos en Europa alcanzará los 13 gigawatts (GW) para finales de 2026, un 20% más que en 2025. Esto se debe en gran medida a la demanda que supera la oferta, principalmente debido a la falta de capacidad de suministro de electricidad, lo que está causando retrasos en la construcción de nuevos centros de datos.
La deslocalización de la nueva capacidad
El informe destaca que solo el 37% de la capacidad de centros de datos añadida en el segundo trimestre de 2025 se ubicó en las cinco principales ciudades europeas: Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín. Esto representa una significativa disminución respecto al 54% que se ubicó en estas ciudades en el mismo período del año anterior.
📌 Puntos Clave
- El 63% de la nueva capacidad se construye en ubicaciones alternativas.
- La falta de capacidad de suministro de electricidad es el principal factor.
- El 37% de la nueva capacidad se ubicó en las cinco ciudades principales en el segundo trimestre de 2025.
El retraso en la conexión de nuevas ubicaciones
RaboResearch analistas Owen Thomson y Coen Hutters señalan que la conexión de nuevas ubicaciones puede llevar hasta 10 años o más, en comparación con los tiempos de espera significativamente más cortos en países como Bélgica, Portugal, España, los Países Bajos, Italia y la Unión Europea del Este.
Amsterdam, por ejemplo, es un caso extremo con un retraso de aproximadamente una década. El operador de la red eléctrica holandesa TenneT ha indicado que no hay capacidad adicional en gran parte de Noord-Holland durante los próximos diez años. El Países Bajos también prohibe proyectos hiperescalares con una capacidad de IT superior a 70 MW o 10 hectáreas en la mayoría del país.
El impacto en la economía y la política energética europea
La falta de capacidad de suministro de electricidad también está afectando a los precios del suelo y la electricidad. Según JLL, el precio del suelo primario en Europa ha aumentado en un 82% desde 2021, alcanzando los 2.26 millones de euros por megawatt. Los costos de energía en Europa son aproximadamente el doble de los de los Estados Unidos, una brecha que la UE está intentando ampliar en lugar de reducir.
Las nuevas ubicaciones emergentes
España se ha convertido en una nueva destino popular. Su capacidad instalada alcanzó los 439 megawatts al final de 2025, y la asociación de la industria Spain DC prevé que la capacidad llegará a 2.537 megawatts en 2030, con Amazon comprometiendo 33.700 millones de euros en Aragón. En Finlandia, Nebius está construyendo un sitio de 310 megawatts en Lappeenranta, y el proyecto Stargate en Noruega está comenzando con 230 megawatts de energía hidroeléctrica, con 290 megawatts adicionales planeados.
El impacto en las grandes empresas de tecnología
Las grandes empresas de tecnología, como los hiperscalers, están adaptándose a esta nueva dinámica. Aunque el 70% de la capacidad hiperscaler operativa se encuentra en Irlanda, los Países Bajos, Suecia y Bélgica, la tendencia indica que las nuevas ubicaciones están ganando terreno.
La vacancia en las cinco ciudades principales de Europa ha disminuido ligeramente, a un 6.4% en el último trimestre, mientras que en el resto de Europa se espera que alcance un 19% para finales de 2026, lo que demuestra claramente el impacto de la construcción de nuevos centros de datos en ubicaciones alternativas.
💡 La Opinión de ExploxTV
El cambio en la ubicación de los centros de datos en Europa es un reflejo de la creciente competencia por la infraestructura de electricidad y la tierra en las ciudades tradicionales. Este fenómeno no solo afecta a la industria tecnológica, sino que también tiene implicaciones significativas para la política energética y económica europea. La adaptación de las grandes empresas y la emergencia de nuevas ubicaciones demuestran que el futuro de la tecnología se está construyendo en un escenario cada vez más diverso y competitivo.