
El crecimiento exponencial de los datos centrales en Australia
Según el Operador del Mercado Eléctrico Australiano (AEMO), los centrales de datos australianos se duplicarán su consumo de energía en una década, pasando de representar el 3% del mercado eléctrico principal en 2025 a un 13% en 2035-36. Este aumento, que es casi un siete veces mayor, plantea preocupaciones sobre el impacto en el sistema eléctrico del país.
El panorama actual del sector
Los centrales de datos australianos están programados para consumir 34 terawatt horas (TWh) de energía anualmente en 2035-36, según las proyecciones del AEMO. Este crecimiento se produce en un momento en que la Australia está cerrando la mayoría de sus viejas plantas de generación de baseload, con alrededor de 13 gigavatios (GW) de plantas de carbón que se retirarán en la próxima década y casi 2 GW de generación de gas.
La influencia de los centrales de datos en la red eléctrica
Los centrales de datos son particularmente influentes porque operan de manera consistente durante todo el día y a lo largo de las estaciones, similar a grandes cargas industriales. Su consumo constante presiona el sistema durante las horas en las que la mayoría de los usuarios han apagado sus equipos, lo que puede hacer que la red funcione con menos capacidad.
El futuro de la generación y almacenamiento de energía
A pesar de la creciente presión, el panorama no es todo malas noticias. En 2025-26, la conexión de nuevas generaciones y almacenamientos de energía superó el récord de 2024, con alrededor de 9 GW de nuevas instalaciones que alcanzaron su capacidad máxima. Esto es doble en comparación con el año anterior. El CEO del AEMO, Daniel Westerman, destacó que una gran cantidad de nueva capacidad se espera que se entregue entre ahora y la temprana década de 2030, lo que ayudará a reemplazar las plantas de generación que se retiran y a soportar la creciente demanda de electricidad.
El dilema de la inversión y la infraestructura
El informe señala que más de un tercio de los proyectos de centrales de datos listados por el AEMO se han cancelado desde el año pasado. Esto corregiría cualquier pronóstico de capacidad en el sector, incluyendo el actual. A pesar de la cancelación, el Banco Commonwealth de Australia estima que la construcción de centrales de datos australianas podría alcanzar A$150 mil millones (alrededor de $108 mil millones) para 2030. Australia busca capturar los beneficios económicos de esta construcción mientras limita la presión sobre su red eléctrica y sus suministros de agua.
La política y la infraestructura en juego
El gobierno federal de Australia está impulsando la utilización de energía renovable para los nuevos centrales de datos. Sin embargo, algunos gobiernos regionales se opusieron a esta idea, lo que ha llevado a debates políticos. El primer ministro Anthony Albanese planea usar la reunión del gabinete nacional de este miércoles para asegurar a los gobernadores que las reglas federales complementarán, no reemplazarán, las reglas estatales. Las tensiones políticas y la falta de consenso han llevado a la cancelación de proyectos y a la búsqueda de soluciones alternativas, como centrales de datos sin conexión a la red eléctrica.
El futuro incierto de la infraestructura de datos
El informe del AEMO no resuelve todas las preguntas. A pesar de la proyección de 34 TWh, no se dice cuáles son los sitios que lograrán la capacidad, quién suministrará la energía, o qué sucederá con el 13% de la demanda si la próxima oleada de inversión no llega. Además, el debate sobre quién tiene el poder de aprobar o negar la construcción de nuevas centrales de datos sigue sin resolverse.
💡 La Opinión de ExploxTV
El crecimiento de los centrales de datos en Australia plantea desafíos significativos para el sistema eléctrico, especialmente en un momento en que se cierran las plantas de generación de baseload. Aunque la inversión en energía renovable ofrece una solución a largo plazo, la falta de consenso político y la cancelación de proyectos ponen en riesgo la implementación de estas soluciones. La clave para una transición exitosa será la colaboración entre el gobierno, las empresas y las comunidades, así como la implementación de políticas claras y efectivas.